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ADIÓS LUZ QUE TE APAGASTE

Por Victoria Maduro Goenaga. Sin lugar a dudas, la prestación del Servicio Público Domiciliario de luz en la Costa Norte Colombiana radicada en la tan reconocida y famosa empresa Electricaribe, se ha convertido en un dolor de cabeza no solo para las entidades gubernamentales, que hasta el momento poco o nada han hecho al respecto sino para quienes diariamente sufren el flagelo de tener que soportar la pésima, deficiente y precaria prestación de este servicio, que cada día amenaza con ir en debacle.

Al parecer, la crisis de 1992, que no solo desencadenó el racionamiento de energía eléctrica sino que puso en evidencia los agudos problemas estructurales y financieros que para ese momento aquejaban el sistema eléctrico en nuestro país, se repite sin descanso y la actualidad no es la excepción, pues como en una versión mejorada y no por ello menos grave, el lamentable episodio de Electricaribe nos recuerda claramente que “Quien no conoce su historia está condenada a repetirla”.

Propósitos como el de la reorganización del sector y la modificación de su tendencia deficitaria, son uno de los tantos esfuerzos con los que la historia demuestra que en un intento por no perder lo poco que queda de una supuesta “estabilidad” operativa y financiera, lo último que termina siendo enlistado es, la prestación de un buen servicio al usuario.

Foto: www.newslocker.com
Foto: www.newslocker.com

Actualmente se habla de que muchas de las causas que ha traído consigo esta crisis, obedecen a las altas deudas de los usuarios que ascienden a un valor aproximado de más de 697.000 millones de pesos y a que muchos de esos usuarios no solo corresponden a los estratos 1, 2 y 3 sino que otros son entidades del Gobierno a las que por su propia naturaleza no se les puede cortar el servicio.

Pero, ¿Hasta dónde pesa la naturaleza de una entidad estatal para evitar que por el incumplimiento en el pago del suministro de energía, no les sea suspendido el mismo?

¿Qué pasó con los supuestos subsidios de que trata el artículo 368 de la Constitución Política y que debe entregar el Gobierno Colombiano a las personas con menores ingresos precisamente para ayudarles a pagar las tarifas de los servicios públicos domiciliarios? ¿Letra muerta?

Ahora bien, sin el ánimo de desacreditar lo expuesto y dándole la vuelta a la moneda, otro de los puntos a los que poco se hace referencia como causa de esta crisis en el suministro de energía que atraviesa nuestra amada costa, también se debe en gran parte, a que los recursos con destino a normalizar las redes en barrios subnormales y a expandir la infraestructura, siguen sin ejecutar por parte de Electricaribe, pues de los 404.453 millones de pesos girados por parte del Ministerio de Minas y Energía a la plurimentada empresa para estos propósitos, se habían dejado de ejecutar 93.043 millones de pesos, según lo informó la Contraloría General de la República.

Como quien dice, la platica sigue guardadita en los bancos y vaya uno a saber si generando intereses, rendimientos u otro tipo de dádivas de las que desconocemos a qué bolsillos van a parar.

Si se supone que este problema cada día se agudiza, ¿Qué hace Electricaribe con ese dinero embolsillado?

Poco pareciera importarle a esta empresa, que los electrodomésticos que con tanto esfuerzo se adquieren resulten dañados, que los kilos de comida que se guardan en las neveras para su conservación y debida refrigeración terminen en la basura luego de una suspensión no anunciada e inesperada frente a la que muchas veces salta la incertidumbre de no saber qué hacer.

Electricaribe sigue y sigue afectado la calidad de vida de los costeños ante la atenta mirada de quienes desde la periferia observan con extrañeza, una problemática reflejada en el diario vivir de los usuarios de un servicio que contrasta con las tarifas de cobro y que se constituyen abiertamente en una burla a quienes ya con voz prácticamente apagada, imploran un cambio.

Sin embargo, es aquí donde sin entrar a meter el dedo en la llaga, uno se pregunta: ¿Todavía tienen el descaro de anunciar limitación en el suministro o lo que es también igual una “programación de racionamientos”?, Pero ¿Y es que ya Electricaribe, no lo venía haciendo?

Ah no, no, lo que pasa es que esta vez, el pronunciamiento es formal porque resulta que la empresa, se quedó sin flujo de caja para pagar la energía que le compran a los generadores para poderla distribuir entre quienes mal o bien son sus usuarios.

Regada la bola del supuesto racionamiento, electricaribe pagó y ahora, seguirán existiendo los acostumbrados y denominados cortes de energías no programados e informales, como siempre sucede, hasta que el Gobierno Colombiano tome medidas radicales en el asunto y para que una vez por todas, los costeños, cansados de tanto descaro y tanta burla por parte de esta empresa, podamos decirles: ¡Adiós luz que te apagaste!